Receta para emprender en tiempos de crisis

En estos días en los cuales los fast-food imperan en nuestras comidas. En los que ya no comemos en casa sino entre reuniones, eventos y encuentros familiares o de amigos, el hecho de preparar una receta se ha convertido en un momento exclusivo. Un instante único. Toda una delicatesen.

Compramos con prisa. Comemos con prisa. E incluso pareciera que digerimos con prisa.  Y todo ello sin casi darnos cuenta. Así me sucedió durante mucho tiempo. Cociné rápido en casa y fuera de ella. Hasta que un día me vi frente al espejo teniendo que cocinar mi propio proyecto profesional.

Entonces decidí buscar LA MEJOR RECETA. El camino que me llevara al éxito, entendido éste como la suma de muchos esfuerzos. Un éxito que hoy es todavía más complejo debido a la falta de liquidez y el poco apoyo que se brinda a los emprendedores.

Hoy, poco después de haber creado mi propia empresa, quisiera compartir esta receta con vosotros. Es la receta que ha dado origen a BeWave, la empresa de asesoramiento y gestión de redes sociales que apuesta por los nuevos medios.

Es una receta para emprendedores, en todos los ámbitos y departamentos. Una receta para empujar a quienes creen que podemos convertir los propósitos en realidades.

Ingredientes

  • 1 idea libre para ser moldeada
  • 2 socios con habilidades complementarias
  • 150gr de voluntad de trabajo y ganas de disfrutar (por igual medida)
  • Algunas personas de confianza que te asesoren
  • 100ml de realismo mezclados con actitud positiva
  • Capacidad para gestionar el riesgo, el estrés y las expectativas
  • 2 vasos de capacidad de aprendizaje
  • Una pizca de perspectiva internacional

Preparación

Partimos de una idea libre que por alguna razón llega a nuestra mente. La discutimos con unos socios potenciales. Pesamos tanto la idea como las habilidades de  nuestros socios.  Pues somos conscientes que para crear una marca y un estilo propio hay que ser exigente desde el principio.

receta en tiempos de crisis

receta en tiempos de crisis

Buscamos socios complementarios en aptitudes y comportamientos. Sabemos que cuanto más sepamos de ámbitos distintos, más consistente será la masa que creemos.

Posteriormente, amasamos la idea entre los socios durante varios meses para dejar que madure de acuerdo a las tendencias de los comensales. Durante ese tiempo comprobamos que los socios comparten unos valores comunes, como son la voluntad de trabajo y la pasión por llevar adelante el proyecto. O lo que es lo mismo, ganas de disfrutar y esforzarse en la misma medida.

A estos ingredientes les añadimos el toque de algunas personas de confianza. Serán quienes nos acompañen durante el proyecto. Quienes nos orienten en momentos importantes, nos asesoren, nos sugieran cambios para el bien del producto final.

Llegados a este punto nos lanzamos. Es decir, introducimos la masa en el horno para que empiece a crecer. Es entonces cuando detectamos la necesidad de que disponga de determinadas cualidades para que siga su camino a un ritmo adecuado.

Por ejemplo, necesitamos que el nuevo producto se adapte al contexto financiero y económico del momento. O lo que es lo mismo, requerimos de algunos mililitros de realismo para entender el mercado.

También precisamos no dejarnos llevar por el entusiasmo inicial. Puede ocasionar que la masa se desinfle con la primera adversidad. Por ello, es recomendable mantener una actitud positiva que le proporcione calor y la ayude a crecer lentamente.

Otras cualidades tan básicas como la sal y la pimienta serán la capacidad para gestionar el riesgo, el estrés y las expectativas. Debido a su importancia, se trata de ingredientes que deberemos tener siempre a punto. Pues hay que recordar que cada paladar es distinto. Y aquello que para uno es insípido para otro puede resultar salado.

Otro ingrediente básico será nuestra capacidad de aprendizaje. En este punto debemos analizar si queremos una masa común o una que destaque por encima de las demás. En caso de escoger la última opción, tendremos que ser conscientes de la necesidad de reinventarnos continuamente. Ello nos permitirá no solo aprender nuevos conceptos sino también integrar habilidades que desconocíamos.

Finalmente y antes de servir el plato, sería muy recomendable agregarle una perspectiva internacional que nos ayude a sorprender a los comensales. Las estancias de estudio o trabajo en el extranjero nos aportarán esa visión diferente con la que deleitar a nuestros clientes.

Resultado

La masa que se servirá podrá no ser la mejor del mercado. Pero sin duda será aquella en la creímos. Le quedará todavía un largo recorrido hasta ser ingerida. Y muchas críticas, buenas o malas. Escucharlas con atención será el principio de una nueva masa. Pero esta es otra receta… ¿Probamos antes la que acaba de salir del horno?

¡Buen provecho!

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